
Bajo las tenues luces fluorescentes de una cocina comercial de Spokane, Diana Alejandra Sanders cubrió un roscón relleno de guayaba con huevo batido.
Lo hizo hasta que las tres grandes bandejas de pan estuvieran cubiertas y listas para el horno, donde el glaseado les daría un acabado dorado. Este pan, ligeramente dulce, es un producto típico de Colombia y está disponible en algunos mercados de la zona de Spokane, junto con otras elaboraciones de Sanders.
“En Colombia comemos mucho pan, digamos, para el desayuno o para la cena. La gente lo toma mucho con café o chocolate caliente cuando hace frío, por ejemplo. Hasta con gaseosa, como le decimos nosotros a la Coca Cola”, le dijo a RANGE.
Sanders, una contadora, comenzó a vender panes y postres colombianos alrededor del verano de 2023 en El Mercadito, un mercado mensual al aire libre organizado por Latinos en Spokane. Utiliza la cocina comercial de la organización en la oficina ubicada en Monroe Street para hornear sus productos. Este año, se expandió y trajo C&C Bakery-USA a un mercado semanal en el distrito de Garland.
Sanders ofrece productos colombianos que no se pueden encontrar en ningún otro lugar de Spokane, como los roscones, unos panecillos esponjosos conocidos como mojicones y pan agridulce, que es un poco dulce y salado.
¿Dónde encontrarla?:
- C&C Bakery - USA
El Mercadito
- Último sábado de cada mes, 1502 N Monroe St, Spokane, WA
Scale House Market
- Todos los sábados hasta mediados de octubre, 4422 E 8th Ave, Spokane Valley, WA

“La gente como que aprecia bastante el producto y… aprecian el hecho de poderlo tener acá”, dijo Sanders sobre sus interacciones con algunos clientes. “Muchas personas me han dicho cuando lo prueban como ‘ay, me sentí como estando en mi casa en Colombia’”.
Las recetas provienen directamente de Colombia, específicamente de su hermano, David Alberto Calderón Castelblanco, propietario de una panadería allí, quien se las enseñó durante una visita que tuvo el mismo verano en que ella empezó a vender los productos.
En el inicio, la idea de establecer un negocio de panadería era intimidante para Sanders: se sentía poco preparada y no estaba familiarizada con el proceso de iniciar un negocio en los Estados Unidos. Dijo que Latinos en Spokane fue de gran ayuda para conseguir los permisos y acceso a una cocina comercial económica.
Pero el mayor desafío se produjo cuando a su hermano, quien vive en Colombia y planeaba regresar para ayudarla, se le negó la entrada a Estados Unidos.
Un obstáculo en el camino
Sanders dijo que nada habría sido posible sin su hermano, quien compartiera con ella su talento y conocimientos.
Él tenía previsto regresar a Estados Unidos en 2024.
Castelblanco afirmó que le negaron la entrada porque lo acusaron de trabajar, algo que su visa prohibía. Sin embargo, lo negó y dijo que simplemente la estaba ayudando y enseñando.
“Y ni siquiera venía a eso. Fue como algo que se dio como: ‘¿Venga, y por qué no le enseño?’ Y yo: ‘No, yo igual no me voy a dedicar a esto’ y yo como ‘no’. Entonces, ‘ah, bueno, hagámosle’ como por hacer algo chévere con él acá”, dijo Sanders. “Sí, pero luego resultó en algo más”.
Sanders dijo que la experiencia “injusta” la hizo parar por un tiempo. Pero ante las preguntas de la gente sobre el negocio y la sensación de compromiso que tenía, decidió seguir adelante con el emprendimiento.
Los hermanos comenzaron a comunicarse por videollamada, acortando la distancia de casi 4.000 millas que separa Neiva, Colombia, de Spokane, Washington. Castelblanco siguió compartiendo sus conocimientos culinarios con su hermana.
“Enseñar por videollamada no es algo muy exacto”, dijo Castelblanco, haciendo referencia al proceso táctil de trabajar con masa. “No hay como ella hacer la masa y yo tocarla y ver que esté en el punto perfecto.”
Pero Sanders aprende rápido y es muy meticulosa, dijo, señalando que siguió las recetas al pie de la letra.
Castelblanco dijo sentirse orgulloso de su hermana y también tenía “mucha alegría y mucha satisfacción” por haber podido ayudarla a iniciar su negocio en Spokane.

Raíces colombianas
El origen fundacional de la panadería realmente comienza en Bucaramanga, una ciudad del noreste de Colombia que se distingue por sus extensos espacios verdes.
Alrededor del 2015, Sanders trabajaba allí como contadora mientras su hermano estudiaba artes culinarias. Él empezó a hacer pasteles y conseguía clientes por recomendación. Como el trabajo de Sanders era flexible, ella podía ayudarle con la contabilidad y con cosas como la decoración de pasteles y cupcakes.
“Nosotros siempre hemos sido muy unidos, como somos dos nomás, somos dos hermanos”, dijo Castelblanco.
A medida que el negocio crecía, se preguntaban cómo lo llamarían, dijo Sanders. Finalmente, se decidieron por C&C Bakery, tomando como referencia los apellidos de sus padres: Calderón y Castelblanco.
Posteriormente, él regresó a su ciudad natal, Neiva, un centro urbano en el centro-sur de Colombia conocido como la capital bambuquera de América. Allí conoció a su esposa y abrió un local físico para C&C Bakery, dijo.
Sanders luego viajó a Estados Unidos para visitar a su familia y practicar su inglés. Tras conocer a su esposo, decidió quedarse y se mudó a Spokane en el año 2021.
Encontrando su equilibrio
Sanders tuvo una curva de aprendizaje pronunciada: no solo era nueva en los fundamentos de hacer panes, sino que también tenía que tener en cuenta factores como la diferente altitud y el clima en Spokane, cosas que pueden cambiar cómo salen los panes y pasteles. Por ejemplo, esa diferencia puede hacer que un mojicón salga seco o un roscón se colapse.
“Al principio, yo quedaba superadolorida, como que hubiera ido al gimnasio”, dijo Sanders, recordando trabajar con grandes cantidades de masa por primera vez.
Sanders recuerda haber entrado a la oficina de Latinos en Spokane con su hermano, que estaba de visita con su familia en 2023, con la intención de obtener información sobre cómo podría vender aretes hechos a mano. Después de hablar sobre sus experiencias de repostería, los empleados los animaron a considerar también la posibilidad de vender los productos en El Mercadito.
La organización sin fines de lucro ha ofrecido diversos servicios por medio del Emprendete Business Center para ayudar a pequeños empresarios y emprendedores, como asistencia con licencias comerciales y marketing. Según su página web, también es posible alquilar la cocina comercial, un camión de comida y equipamiento para puestos temporales.
“Estás en otro país, hay otro idioma, nuevas reglas, nuevas cosas… Estás perdido totalmente. Entonces estás como: ‘No, yo no voy a poder lograr eso’”, dijo Sanders. “Ellos ayudaron”.
Luego estaba la cuestión de su clientela. Dado que los productos que ofrece son fáciles de conseguir en Colombia, Sanders dijo que le preocupaba que la gente esperara los mismos precios en Spokane.
El costo de producir roscones y otros panes colombianos en Estados Unidos es más elevado. Un pequeño vendedor artesanal no puede competir con los precios que las empresas más grandes, con menores costos de producción, pueden ofrecer a los consumidores.
Pero la gente me ha apoyado, dijo.
Sanders sigue dividiendo su tiempo entre su pequeño negocio y su trabajo como contadora. Espera expandirse gradualmente y, con el tiempo, poder dedicarse a ello a tiempo completo.
A medida que su negocio crece, siente una gran satisfacción personal por haber superado las dificultades de los inicios. También le llena de alegría ver que la gente disfruta de sus productos horneados, al igual si los prueban por primera vez o no.
“Es algo que yo no pensé en mi vida que lo iba a poder hacer sola”, dijo. “Entonces es como ver que sí soy capaz de hacer algo que realmente es bien difícil”.
