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Durante tres semanas, los empleados de la mayor organización sin fines de lucro dirigida por inmigrantes en Washington esperaban que sus líderes respondieran a su demanda sindical. Esa demanda ya había obtenido el apoyo de la mayoría del personal de la organización y era un esfuerzo que continuaba creciendo.
Marsha Enriquez, excoordinadora de finanzas y operaciones de la organización, dijo que los trabajadores pidieron a La Red de Solidaridad de Inmigrantes en Washington, también conocida como WAISN por sus siglas en inglés, que reconociera voluntariamente a su sindicato el 8 de septiembre.
Los empleados formaron la WAISN Workers Collective a principios de septiembre, impulsados en parte por lo que el colectivo describió como la crisis financiera de WAISN, una ronda anterior de despidos, reducción de horas y una percepción de falta de transparencia.
El 22 de septiembre, WAISN envió un correo electrónico informando a las líderes del colectivo que podían esperar una respuesta la semana siguiente.
“Así que, de buena fe, esperamos”, dijo Enriquez.
WAISN no reconoció voluntariamente al sindicato. El 30 de septiembre despidieron a aproximadamente la mitad de su personal, dijo ella.
“Entendemos que esta fue su respuesta”, dijo Enríquez. “Despedir a 14 personas”.
WAISN niega que los despidos fueran una represalia. Pero Enriquez, quien era copresidenta del colectivo, le dijo a RANGE que todas las personas despedidas formaban parte del movimiento sindical, incluida ella misma, o eran supervisores que habían expresado su apoyo a los trabajadores. Actualmente, la Junta Nacional de Relaciones del Trabajo (NLRB) está examinando siete denuncias por prácticas laborales desleales presentadas contra WAISN.
Según el expediente del caso de la Junta Nacional de Relaciones del Trabajo, las acusaciones incluyen la negativa a reconocer al sindicato, acciones coercitivas y represalias contra los trabajadores que apoyaban al sindicato.
“¿Cómo puede una organización abogar para la sindicalización… pero luego despiden a (la mayoria de los empleados) que la apoyaban?”, preguntó Enríquez. “Simplemente no tiene sentido”.
Tras los despidos, las líderes de WAISN enviaron un correo electrónico a las líderes del colectivo indicando que reconocerían voluntariamente al sindicato y que procederían con el proceso para confirmar si aún contaban con el apoyo necesario para dicho reconocimiento. El colectivo declinó la solicitud, señalando que la mayoría de sus miembros habían sido despedidos y reafirmando su intención de continuar con el proceso de denuncia ante la Junta Nacional de Relaciones del Trabajo (NLRB por sus siglas en inglés).
WAISN, con sede en Seattle, se estableció en 2016 como una red de respuesta rápida para apoyar a inmigrantes y refugiados que enfrentan la deportación, incluyendo la provisión de fondos para fianzas, educar a las comunidades sobre sus derechos y acompañar a las personas a sus citas legales.
Lo que fue alguna vez un personal que superaba las 30 personas, se ha reducido a 14, dijo Enríquez. Los despidos recientes incluyeron a los tres miembros de WAISN que manejaban la línea de defensa contra la deportación y los dos organizadores que lideraban los equipos de respuesta rápida en el estado, añadió.
Igual que en otras dos ocasiones, WAISN rechazó una solicitud de entrevista. En su lugar, una portavoz envió por correo electrónico un comunicado general a los medios, en el que afirmaba que “WAISN respeta y apoya” el derecho de los empleados a formar un sindicato y declinó hacer más comentarios. Posteriormente, WAISN dio comentario sobre algunas de las acusaciones por medio de un correo electrónico.
Los ex empleados siguen esperando los resultados de las acusaciones, un proceso que puede durar meses, o incluso más. Si la Junta Nacional determina que los despidos fueron ilegales, esos empleados podrían ser reincorporados.
Recursos locales
Coalición de Derechos de los Inmigrantes de Spokane (SIRC)
Manzanita House: (509) 309-8404
World Relief Spokane: (509) 484-9829
Línea directa de Spokane: (509)743-3864
(si le gustaría sugerir otras organizaciones locales, mándenos un mensaje)
La presión sindical
A medida que la represión migratoria cada vez más violenta de Trump se extendía por Estados Unidos en los últimos dos años, las organizaciones que apoyan a inmigrantes en Washington se movilizaron rápidamente para apoyar a las comunidades afectadas, incluyendo a WAISN.
Durante ese tiempo, los empleados se sintieron sometidos a condiciones laborales cada vez más difíciles de manejar, incluyendo preocupaciones no abordadas sobre la carga de trabajo y el agotamiento, dijo Enríquez. Otros también expresaron preocupaciones sobre la estrategia de recaudación de fondos de WAISN y sus prioridades.
WAISN no comentó directamente estas inquietudes en un correo electrónico que envió a RANGE. Sin embargo, la organización resaltó que el personal había participado en el proceso presupuestario y destacó el salario inicial de la organización de 70,000 dólares y sus beneficios, que incluyen 46 días de vacaciones, además de otros días libres.
Enriquez dijo que la incapacidad del liderazgo de WAISN de ser transparente con los trabajadores, quienes vieron a tres colegas despedidos repentinamente a finales de agosto, otro despido a mediados de septiembre, sumado a la reducción de las horas de trabajo de algunos empleados, agravó aún más los problemas existentes.
“Se sintió como que se les pedía a los empleados que absorbieran todas las consecuencias de la crisis financiera, mientras que quienes estaban en el poder y quienes tomaban las decisiones sobre cómo gastábamos el dinero… no se veían afectados en absoluto”, dijo Enríquez.
La esperanza era que el sindicato empoderara a los empleados a ser parte de la toma de decisiones, incluyendo cómo WAISN gasta su dinero y dónde recauda fondos, ella dijo.
Por su parte, WAISN dijo que su déficit presupuestario de 2.4 millones de dólares fue anunciado a todos los empleados a principios de año. También dijeron que la mayoría del personal que trabajaba con horario reducido participó en el programa estatal de SharedWork, lo que les permitió recibir el 75% de su salario bajo las horas reducidas.
Cuando el Colectivo respondió al correo electrónico de WAISN después de los despidos, en el que las directoras ejecutivas afirmaban que reconocerían al sindicato, el Colectivo criticó las acciones que la organización había tomado.
“Al optar por desmantelar el personal que impulsó este esfuerzo, el liderato destruyó fundamentalmente la unidad de negociación colectiva e hizo imposible que nos sindicalizáramos como estaba previsto”, escribió el colectivo.
El correo electrónico rechazaba la posibilidad de que ambas partes pudieran superar la “expulsión forzosa de la mayor parte de nuestro sindicato y la destrucción deliberada de nuestra unidad de negociación” por parte del liderato, y simplemente seguir el proceso de reconocimiento sindical. El colectivo afirmó que el liderato estaba al tanto de quién organizó los esfuerzos sindicales.
El correo electrónico del Colectivo también confirmó la creencia de los trabajadores de que WAISN había empleado un “enfoque de mala fe” en respecto a la crisis actual debido a su “mala gestión financiera prolongada” de activos, la decisión de mantener los salarios de los ejecutivos y sus asociados mientras despedía a muchos empleados y su continuo uso de consultores y abogados costosos.
“Cuando la organización atraviesa una crisis financiera y se argumenta que no se están alcanzando los objetivos de recaudación de fondos, no se despide al director de finanzas ni al director de desarrollo”, dijo Enriquez.
En un comunicado a RANGE, WAISN dijo que ambas directoras ejecutivas tomaron una reducción salarial del 25% el 11 de septiembre, y que dos personas del Departamento Ejecutivo comenzaron a trabajar a tiempo parcial.
Según las declaraciones de impuestos del 2024 de WAISN, tres directores de tiempo completo ganaron más de 100,000 dólares anualmente, y las dos directoras ejecutivas, Brenda Rodríguez López y Catalina Velásquez, tenían un salario base de 160,000 dólares cada una. Las declaraciones de impuestos, que proveen la información más recientemente disponible sobre sus finanzas, también indican que un redactor de subvenciones contratado ganó 136,750 dólares ese año. La organización reportó ingresos de 3 millones de dólares y gastos de 3.2 millones de dólares, con un déficit de ingreso neto de 220,000 dólares.
En total, la compensación de los “funcionarios, directores, fideicomisarios y empleados clave” sumó más de 443,000 dólares en gastos totales, mientras que otros sueldos y salarios para sus 27 empleados sumaron más de 1.2 millones de dólares. En ese año fiscal, la organización gastó más de $28,000 en gastos de viaje y más de $155,000 en gastos de conferencias.
En declaraciones del 2023, López y Velázquez recibieron compensación base de $170,000 y $165,000, respectivamente. Ese año, la organización destinó $1.5 millones a otros sueldos y salarios para sus 39 empleados, y más de $66,000 a gastos de viajes y conferencias. WAISN reportó ingresos superiores a $9.3 millones, gastos de $3.1 millones y un ingreso neto de $6.2 millones.
La noche del 30 de septiembre, RANGE asistió a una reunión de Zoom de más de 100 voluntarios de respuesta rápida donde alguien le preguntó a una gerente de WAISN que moderaba la reunión sobre la declaración de impuestos de 2024 de la organización. En respuesta, la gerente dijo: “Lo único que puedo decir al respecto es: 2024 no es 2026, y no soy experta en finanzas, ni puedo dar ese nivel de detalle sobre financiación. Pero nos encontramos en una situación financiera desesperada”.

Responder a una pérdida de capacidad
En un correo electrónico enviado a RANGE el 30 de septiembre, WAISN dijo que ha lidiado con una “pérdida desalentadora” en la financiación proveniente de donantes y del gobierno estatal, lo que ha provocado que la organización sin fines de lucro tenga que tomar decisiones difíciles y hacer recortes para superar la crisis. La organización compartió públicamente que muchas fundaciones que antes apoyaban la labor que realizan se han retirado y que el apoyo estatal que recibían también se ha reducido debido a la enorme presión del gobierno federal.
WAISN declaró a RANGE que, además de comenzar 2026 con un déficit, no había recibido el apoyo necesario. Por primera vez, WAISN solicitó 5 millones de dólares a la legislatura estatal para la Línea de Defensa contra la Deportación. Sin embargo, la iniciativa no prosperó. La organización sin fines de lucro también había ampliado el lenguaje del Proyecto de Apoyo para Migrantes y Solicitantes de Asilo de Washington (WA MASS por sus siglas en inglés) para hacerse más elegible para obtener financiación. Según el comunicado, el Estado aún no había abierto el proceso para que las organizaciones solicitaran financiación a partir del 7 de octubre.
“Ninguna organización ni grupo está satisfaciendo la creciente necesidad surgida durante esta campaña de detención y deportación masiva”, dice el comunicado. “Si bien hemos tenido que tomar decisiones y realizar recortes sumamente dolorosos, no permitiremos que este revés nos desvíe de nuestra misión y de nuestro compromiso con nuestras comunidades”.
La Línea de Defensa Contra la Deportación de WAISN ahora funcionará bajo horario reducido de 7 a. m. a 2 p. m., de lunes a viernes. Anteriormente, la línea estaba disponible de 6 a. m. a 6 p. m. esos mismos días. Otros servicios de apoyo también continuarán bajo la capacidad reducida de WAISN, como ayuda a los inmigrantes para pagar las fianzas de detención, acompañamiento para citas legales o administrativas y búsqueda de recursos, según la organización.
Aun así, persisten preocupaciones sobre qué tan bien posicionada está la organización sin fines de lucro para seguir apoyando a las comunidades de inmigrantes afectadas por la creciente presencia de operaciones del ICE en comunidades como Yakima, Seattle y Spokane.
Durante la reunión por Zoom del 30 de septiembre, la gerente de WAISN les dijo a los voluntarios que los despidos habían afectado a todos los departamentos y que ella, otra empleada de WAISN y un contratista atenderían la línea de defensa mientras tanto.
Uno a uno, los participantes en la reunión plantearon preguntas sobre los despidos, las finanzas y las operaciones de la organización, y al mismo tiempo expresaron su preocupación por el aumento de operaciones migratorias en todo el estado. En el chat, los voluntarios de todo el estado se animaron mutuamente a contactar los equipos locales y comentaron su interés en establecer sus propias líneas de ayuda.
David Morales, voluntario de la Red de Respuesta a Inmigrantes de Yakima, dijo a RANGE que Yakima está experimentando el “mayor aumento de actividad del ICE de su historia”.
“Podrían estar llevándose a más de 10 personas al día en el condado, dependiendo del pueblo”, dijo. “Hemos empezado a ver redadas en huertas agrícolas, así que hay mucha necesidad”.
Explicó que el objetivo principal del equipo de respuesta rápida de su red es grabar los encuentros del ICE con civiles para garantizar la protección de sus derechos legales. Añadió que también existe un equipo humanitario para brindar apoyo a las personas detenidas y los servicios de acompañamiento para los miembros de la comunidad que necesitan asistir a una cita con el ICE.
Todos estos programas se basan en los programas de WAISN, Morales dijo.
Según Morales, la Red de Respuesta a Inmigrantes de Yakima sube los informes al sistema WAISN al final del día. Dijo que WAISN cuenta con la tecnología y la infraestructura necesarias para mantener una base de datos que incluya videos y arrestos. Eso es “simplemente irreproducible”.
“La mayoría de las personas que trabajan en la línea de respuesta han sido despedidas”, dijo Morales. “Así que tendremos que hablar sobre qué vamos a hacer”.
Esfuerzos locales
Aunque 14 personas perdieron sus empleos recientemente, Enríquez señaló que la comunidad también sufrirá pérdidas.
“WAISN no ha estado presente”, dijo. “WAISN no ha brindado apoyo en la medida en que le corresponde porque, en esencia, ha estado trabajando internamente en contra de sus propios trabajadores”.
Enriquez dijo que WAISN no tiene el personal necesario para atender la creciente necesidad mientras los arrestos de ICE continúan aumentando en las comunidades inmigrantes de Washington. Hizo hincapié en que no quería alejar a la gente de WAISN, pero los instó a conectarse con sus equipos locales.
A nivel local, WAISN ha sido un recurso clave para la Coalición de Derechos de los Inmigrantes de Spokane (SIRC por sus siglas en inglés), que está compuesta por organizaciones locales sin fines de lucro e iglesias para proporcionar asistencia financiera a familias que se enfrentan a la deportación, entre otras ayudas.
SIRC se puso en contacto con WAISN hace aproximadamente un año y medio para “desarrollar capacidades dentro de Spokane”, según la copresidenta de la coalición, Margot Mejía. Con los materiales educativos de WAISN, la coalición organizó capacitaciones en Spokane, se desarrolló un equipo local de respuesta rápida y se fomentó el uso de la línea directa WAISN.
Según Mejía, la línea directa estatal fue un recurso vital para la coalición, ya que les ayudó a investigar los secuestros, mitigar el pánico en la comunidad y obtener un recuento preciso de las personas que ICE se llevó.
Pero los miembros de la comunidad comenzaron a sentir que WAISN no estaba captando todas las alertas, aunque no sabían si simplemente no se estaban reportando las llamadas o si la comunidad no estaba al tanto de la línea directa, dijo Mejia.
“A veces, las cifras eran tan bajas como tres secuestros en la comunidad, cuando claramente estábamos viendo muchos más”, dijo Mejía.
Este verano, la coalición de Spokane terminó estableciendo su propia línea directa como número complementario para las horas en que la línea directa de WAISN no estuviera disponible.
Según Mejía, ante la precaria situación de WAISN, la coalición tendrá que centrar sus esfuerzos a nivel local en lugar de dirigirse a la organización estatal.
Mejía dijo que WAISN les informó en su última reunión que contaban con dos directoras, ya que cada una era responsable de una zona del estado. Sin embargo, Rodríguez López, quien era responsable de la zona este, nunca se había puesto en contacto con el equipo de Spokane, afirmó.
“Se necesita tiempo para generar confianza en la comunidad”, dijo Mejía. “Mucha gente está perdiendo esa confianza en un sistema que no parece ser transparente en la toma de decisiones y que tampoco parece rendir cuentas por sus acciones”.