
A principios de la primavera de 2023, Francisco M. dejó el estado de Georgia para trabajar en Spokane sin muchos detalles sobre la empresa para la que trabajaría, ni siquiera el nombre completo de su supervisor, “Blacky”.
Es un detalle que Francisco no conoce hasta el día de hoy, según él.
Francisco dijo que había escuchado sobre el trabajo de construcción en Spokane a través de un miembro de su familia extendida que había trabajado para la empresa anteriormente. (RANGE solo identifica a Francisco por su nombre y la inicial de su apellido debido a su estado migratorio).
“Solo estaba buscando trabajo”, Francisco le dijo a RANGE. "Realmente uno no tiene tiempo para pensar en cómo las personas indocumentadas pueden ser explotadas en los trabajos".
Durante su estancia en Spokane, Francisco le dijo a RANGE que Blacky era el único representante de la empresa que él conoció y que no estaba seguro de quién más podría trabajar para la empresa o ser propietario de ella.
Francisco dijo que cuando llegó a Spokane, él y otros trabajadores vivían apiñados en viviendas proporcionadas por la empresa, y dependían casi por completo de Blacky para cosas básicas como comprar comida, lavar su ropa, y para transporte. Según Francisco, eso se debió en parte a que la mayoría de los hombres no hablaban inglés con fluidez y no tenían conocidos en la ciudad o en el estado.
Acuerdos de trabajo informales no son algo inusual para empresas con sede en los Estados Unidos.
Y para Francisco, Spokane sería algo temporal de todas formas.
“No hay trabajo en mi pueblo”, le dijo a RANGE, explicando por qué dejó su hogar en una área rural cerca de Guanajuato, una ciudad del centro de México que es aproximadamente del mismo tamaño que Spokane. "Solo estaba tratando de ganar algo de dinero para que mi familia pudiera estar más cómoda".
El 19 de junio de 2023, apenas unos meses después de llegar, Francisco se cayó de una escalera cuando estaba a 10 pies de altura mientras reparaba el techo de una residencia en el condado de Spokane. Como consecuencia de la caída, se rompió tres huesos de su pie derecho.
Y aún dependiendo de Blacky para casi todo, Francisco dijo que el supervisor inicialmente se negó a llevarlo al hospital, hasta una semana después cuando la hinchazón no se fue y el dolor se volvió insoportable.
Pero fue durante otra visita al hospital, donde un enfermero conectó a Francisco con Latinos en Spokane (LES), una organización sin fines de lucro, que lo ayudó a navegar la atención médica, encontrar una vivienda más segura y además presentar un reclamo de compensación laboral ante el Departamento de Labor e Industrias del estado de Washington (L&I).
Pero eso fue sólo el comienzo de una saga de más de un año para conseguirle a Francisco la compensación a la que él tenía derecho.
Según una encuesta publicada por Oxfam –una organización internacional que estudia la pobreza y la desigualdad– Washington es el tercer estado con las mejores protecciones para los trabajadores en los Estados Unidos, quedando detrás de Oregón y California. L&I es la agencia encargada de garantizar que esas protecciones realmente se apliquen a los trabajadores que deberían beneficiarse de ellas.
Pero para LES, la experiencia de Francisco ilustra los agujeros que existen en esa supuesta red de seguridad, específicamente para los trabajadores explotados que a menudo operan en un mercado gris de empleo bajó empresas que tal vez ni siquiera están registradas con el L&I. Su caso también ilustró la persistencia requerida no sólo del trabajador afectado, sino también de organizaciones que les brindan apoyo como LES.
Durante la investigación de L&I, los funcionarios se enteraron de que la empresa, New Era Construction 19 LLC, nunca estuvo registrada con ellos, la agencia le dijo a RANGE.
Según la directora ejecutiva de LES, Jennyfer Mesa, empleados de la organización se conectaron con varios representantes de L&I que inicialmente disuadieron a Francisco de presentar un reclamo. No fue hasta el 25 de julio de 2023, cuando la organización logró finalmente presentar un reclamo formalmente. “La mayoría de los trabajadores tienen miedo de comenzar este proceso y muchos de los que sí lo comienzan a veces no tienen por sí solos los recursos para seguir luchando contra un sistema roto como este”, dijo Mesa.
Una vez que LES y Francisco presentaran el reclamo el 25 de julio, se quedaría casi un año en el sistema. A Francisco se le pagó una pequeña cantidad para cubrir gastos médicos en octubre de 2023, pero no recibió nada por sus salarios perdidos y el caso se cerró.
En abril de 2024, el caso cerrado fue “revisado” (L&I dice que, técnicamente, no se reabrió) después de que Mesa se comunicó con RANGE y RANGE le preguntó a L&I sobre el caso. Como resultado, la agencia al final compensó a Francisco por sus salarios perdidos.
Mesa describió sus tratos con L&I como “un rechazo constante”.
L&I disputa la caracterización que Mesa describió sobre las dificultades que enfrentaron Francisco y el equipo de LES. L&I afirmó en un correo electrónico a RANGE, que actuaron lo más rápido que pudieron, y no intentaron desalentar el reclamo de Francisco M. ya que faltaban detalles sobre la compañía donde trabajaba o por ser indocumentado.
Pero Mesa enfatizó que sin la ayuda persistente de los defensores de LES, y apoyo adicional de Familias Unidas por la Justicia, otra organización de derechos de los inmigrantes con sede en Washington, los obstáculos iniciales podrían haber llevado a Francisco a no presentar ninguna solicitud. Además, el proceso también tomó persistencia de RANGE para que L&I revisará el reclamo y al final le ofreciera más compensación, dijo Mesa.
“Situaciones como la de Francisco ocurren en todas partes y eso tiene un precio”, dijo Mesa. “Organizaciones como la nuestra son a menudo la única red de seguridad para los trabajadores indocumentados porque L&I se muestra renuente a aceptar sus casos, o es un laberinto al navegar”.
"Nadie utilizó equipo de seguridad"
Una vez que Francisco llegó a Spokane, notó que las condiciones eran considerablemente peores que las que había vivido en Georgia o Texas, le dijo a RANGE.
Francisco dijo que él y otros 10 hombres de su equipo de trabajo inicialmente se quedaban en dos habitaciones de un hotel en Spokane Valley proporcionadas por la compañía. Después, los trasladaron a una casa con cuatro habitaciones, lo que les daba más espacio, pero aún así requería que durmieran tres por habitación.
Francisco dijo que las jornadas laborales eran largas, generalmente de 12 a 14 horas al día sin descansos.
Karen Zamora, una trabajadora social con LES quien hizo gran parte del trabajo en el caso de Francisco, dijo que New Era se especializaba en techado. Ese tipo de trabajo es precario y puede ser mortal, Zamoro añadió.
Pese a ello, Francisco dijo que “Nadie llevaba equipo de seguridad”.
“Tu única preocupación es terminar el trabajo del día, no piensas en medidas de seguridad ni nada de eso”, dijo Francsico.
A los trabajadores de New Era se les pagaba por debajo de la mesa y no se les daba recibos de pago. Así que Francisco no estaba seguro si estaba ganando un sueldo diferente por sus horas extra, y tampoco sabía cuál era su salario regular. Pero se mantuvo callado durante todo.
"Uno tiene la mentalidad de 'yo sólo estoy aquí para trabajar'", le dijo a RANGE, "no quiero que no me paguen o me deporten porque alzo mi voz".
Fuera del trabajo, los hombres dependían completamente de Blacky para que los llevará al supermercado o a la lavandería cada semana. “Creo que todos veníamos fuera del estado”, dijo Francisco, señalando que ninguno de sus compañeros de trabajo tenía vínculos familiares o conexiones en Washington. Y cuando los hombres esperaban a Blacky para que los llevara a comprar comida o la lavandería, Francisco dijo que a veces él no llegaba.
Mesa dijo que el aislamiento de los trabajadores no sólo creó un desequilibrio de poder entre el empleador y los empleados, sino también lo hizo la dependencia que tenían para las necesidades básicas como comida, ropa limpia y vivienda.
“Era como el programa H-2A, pero sin la formalidad”, dijo, refiriéndose a un programa de visas del gobierno que permite a los inmigrantes realizar trabajos agrícolas temporales con reglamento. "Donde hay trabajo oculto, hay riesgos ocultos".
Una visita importante al médico
La lesión de Francisco ocurrió alrededor de tres o cuatro meses después de llegar a Spokane, cuando lo enviaron a reemplazar el techo de una casa en el este del condado de Spokane. Un par de días después de comenzar ese trabajo, el 19 de junio, Francisco se resbaló de una escalera, cayó a unos tres metros del suelo y se fracturó tres dedos del pie derecho. En ese momento, no sabía él alcance de su accidente, pero sabía que estaba lo suficientemente herido para querer ver a un médico.
“Se podía ver que la hinchazón crecía y era más doloroso de lo que parecía”, dijo.
Francisco dijo que Blacky lo disuadió de buscar atención médica, diciéndole que ver a un médico causaría problemas para la compañía y resultaría en que Francisco fuera deportado. Así que Franciso espero que la inflamación disminuyera, pero nunca lo hizo.
Cuando la lesión siguió empeorando a lo largo de la semana, Francisco y él supervisor tuvieron claro que su pie no sanaría sin un médico. Francisco dice que Blacky entonces lo llevó al MultiCare Deaconess Hospital en Spokane y Blacky les relató a los médicos lo que había ocurrido.
Durante su segunda visita al doctor, Francisco hizo el viaje con su vecino y no con Blacky. Fue allí donde un enfermero que hablaba español le pidió más información sobre su lesión y cómo pasó, y al final puso a Francisco en contacto con LES. Ni Zamora ni Francisco recuerdan el nombre completo del enfermero, solo que su nombre era Troy.
Sintiendo que Blacky ya había sido un impedimento para la recuperación de Francisco, y podría tratar de impedir que buscará compensación por su lesión, el equipo de LES encontró a Francisco un alojamiento temporal. Al mismo tiempo, Zamora se hizo cargo de ayudarlo a presentar su reclamo ante L&I.
Pero Zamora dijo que Blacky visitó las oficinas de LES al menos tres veces cuando Francisco se alejó.
Francisco proporcionó un número de Blacky a RANGE, pero las llamadas nunca fueron devueltas.
El reclamo
Zamora le dijo a RANGE que cuando conoció a Francisco, él tenía temor a discutir lo que había sucedido, y mucho más temor en presentar un reclamo ante L&I. “Lo más difícil fue hacerle entender que tenía derechos, incluso siendo indocumentado”, ella dijo.
Y Zamora cree que la intimidación que él vivió también fue un factor. “[Francisco] se asustó aún más cuando su supervisor comenzó a aparecer afuera de las oficinas de LES diciéndole que dejara de hablar con nosotros”, ella dijo.
Sin embargo, Francisco accedió a presentar un reclamo.
A pesar de que LES tiene algo de experiencia presentando reclamos en nombre de los trabajadores, el proceso fue difícil en el caso de Francisco. Eso fue debido a la falta de detalles sobre su trabajo, incluyendo su salario, el nombre de la empresa que lo contrató, la identidad legal de Blacky y también el estado legal de Francsico .
“Nos dijeron que sería mejor para él llegar a un acuerdo con su empleador para que le pagaran”, dijo Mesa.
Debido a la información faltante, Mesa dijo que varias llamadas a representantes de L&I no llegaron a ninguna parte. “La forma en que L&I opera es: ‘demuestra tu valía’. Ellos ven un número, pero nosotros vemos a la persona”, dijo. “L&I solo investigara un caso si ese caso cumple con todos sus requisitos”.
Además, algunas clínicas en el área le negaron tratamiento médico a Francisco debido a su estado legal, y sugirieron, como lo había hecho L&I, que mejor llegaran a un acuerdo con su jefe en lugar de presentar un reclamo, según Zamora.
Teniendo en cuenta esos obstáculos, el equipo de LES sintió que tenían que comenzar la investigación ellos mismos. Descubrieron que el empleador de Francisco probablemente era un subcontratista de Infinity Roofing, dijo Mesa. Infinity Roofing se negó a proporcionar un comentario o una entrevista con RANGE, pero RANGE confirmó con los propietarios del hogar donde Francisco se accidentó, que ellos contrataron a Infinity Roofing.
“Básicamente tuvimos que investigar la situación para L&I”, dijo Mesa, y le dio crédito a Zamora por haber realizado la mayor parte de ese trabajo.
Cuando descubrieron que tal vez Infinity Roofing era el contratista general, Mesa dijo que LES se conectó con Edgar Franks, director político de Familias Unidas por la Justicia, quien los conectó con Susana Rodríguez, una empleada de L&I dispuesta a escucharlos y ayudarlos a presentar el reclamo.
El reclamo inicial se presentó el 25 de julio, poco más de un mes después de su accidente. Según un cronograma que L&I le proporcionó a RANGE, la agencia aprobó alrededor de $2,000 en compensación por gastos médicos, pero nada por salarios perdidos, y en octubre de 2023 cerró el reclamo.
En abril de este año, después de recibir solicitudes de comentarios e información adicional de RANGE, la agencia volvió a examinar el reclamo y le pagó a Francisco $9,000 en salarios perdidos. Pero para entonces, Francisco ya había abandonado Washington por temor a represalias.
En un correo electrónico, Herbert Atienza, portavoz de L&I, admitió que la agencia había cerrado el reclamo demasiado rápido.
“Cerramos el reclamo, a pesar de que no habíamos atendido la solicitud del trabajador de beneficios por tiempo perdido. Eso fue un error, pero el cierre de reclamos se puede reconsiderar cuando las circunstancias lo ameriten”, escribió Atienza. Explicó que aunque L&I examina las quejas presentadas a la agencia, señaló que no todos los reclamos de compensación serán investigados.
Atienza negó que la agencia no investigó el caso o que el proceso se estancó porque los detalles del caso eran turbios o por el estado legal de Francisco. “Revisamos y procesamos reclamos independientemente del estado migratorio del trabajador o por lo complicado que pueda ser el reclamo”, escribió Atienza. "Este reclamo pasó por el proceso como cualquier otro reclamo que recibimos".
Atienza añadió: "El reclamo [de Francisco] fue procesado y actuamos lo más rápido que pudimos, tanto cuando lo recibimos por primera vez al igual después cuando descubrimos nuestro error".
Pero la forma en que el caso progresó dejó a Francisco sintiéndose que se había abandonado.
“Es una sensación fea que te queda cuando pasas por algo como esto y no hay nadie ahí para ayudarte”, Francisco dijo a RANGE en julio. “Al final pues recibí ayuda de Latinos en Spokane, pero la experiencia fue algo fea”.
Encontrar a New Era
El proceso para descubrir para quién trabajaba Francisco no fue sencillo.
Atienza dijo que dos días después de que LES presentara la queja contra Infinity Roofing, L&I envió una carta a Francisco pidiéndole más información. El 8 de agosto de 2023 él respondió, proporcionando un número de Infinity Roofing. Atienza dijo que L&I pudo comunicarse con Infinity Roofing 10 días después y se enteró de que Francisco en realidad estaba trabajando para un subcontratista: New Era Construction 19 LLC.
Los detalles sobre New Era son escasos. Pero la empresa se registró ante la Secretaría del Estado de Washington en junio de 2022, alrededor de nueve meses antes de que Francisco comenzará a trabajar para ellos. New Era también apareció en una lista de nuevas empresas mantenida por Spokane Valley ese mismo mes.
La licencia comercial de la empresa se venció el 30 de junio de 2024 y la base de datos de la Secretaría del Estado actualmente cataloga la empresa como “delincuente”. Pero la base de datos no incluye ningún correo electrónico o número de teléfono relacionado con los propietarios enumerados o la propia empresa.
Y además, la dirección comercial registrada de New Era es un motel para estancias prolongadas en Spokane Valley.
Pero Atienza le dijo a RANGE que la compañía no estaba registrada con L&I, un requisito de cualquier empleador. Como resultado, Atienza dijo que New Era había recibido una multa de $956 a partir de junio de 2024 por no estar registrada y estaba siendo auditada para asegurar que la empresa cumplía con las leyes y regulaciones laborales de Washington. Esa auditoría continuaba a principios de agosto.
RANGE no pudo contactar al hombre que aparece en las bases de datos de L&I y de la Secretaría del Estado de Washington como propietario de New Era Construction 19 LLC, Alexter Granados. RANGE tampoco pudo contactar a un segundo hombre relacionado con la empresa, Osvaldo Tellez Álvarez, cuyo nombre también aparece en la base de datos de la Secretaría del Estado.
"No debe volver a suceder"
Los $11,000 que Francisco recibió al final fue mejor que la suma inicial de $2,000 que recibió el julio pasado, y definitivamente mejor al prospecto de no haber recibido nada. Pero Mesa dijo que inicialmente LES había querido ir aún más lejos.
Debido a la totalidad de circunstancias que vivió Francsico y sus compañeros, el equipo de LES pensó que existían motivos para presentar una forma de queja más fuerte.
“Creemos que esto fue una violación de los derechos humanos debido a la dinámica de poder entre el supervisor y el empleado”, dijo Mesa.
Pero Zamora dijo que LES no pudo presentar quejas formales sobre violaciones de derechos, lo cual se necesita para que L&I investigue, porque Francisco y sus otros compañeros de trabajo tenían temor ante presentar ese tipo de queja.
Zamora dijo que Francisco estaba preocupado por las represalias que enfrentarían si una queja de ese tipo iniciara una investigación.
A pesar de que L&I afirma que su proceso funcionó como debe en este caso, Mesa cree que el sistema de L&I no está diseñado para las personas que trabajan en empleos contingentes, aquellos que trabajan bajo la mesa y especialmente para los trabajadores que son indocumentados.
Zamora añadió que cree que L&I quiere ayudar a los trabajadores, pero estuvo de acuerdo con Mesa en que la agencia no comprende completamente el estigma cultural, los desequilibrios de poder o las dinámicas que han mantenido a trabajadores indocumentados en silencio.
Si bien L&I alienta a las personas en múltiples lugares de su sitio web a presentar reclamos independientemente de su estado migratorio, tanto Mesa como Zamora creen que el caso de Francisco resalta el hecho de que la burocracia actual no puede garantizar justicia y seguridad para los grupos de trabajadores que corren altos riesgos de explotación, como los trabajadores indocumentados por ejemplo.
"Sabemos que la mayoría de los casos no se denuncian", dijo Zamora.
Y Mesa añadió que eso comúnmente significa que L&I, quizás sin darse cuenta, está imponiendo una carga pesada a organizaciones comunitarias como Latinos en Spokane.
"Estamos más que dispuestos a ayudar", dijo Mesa. "Pero (L&I) no debería depender de que pequeñas organizaciones sin fines de lucro hagan su trabajo por ellos".
Además de eso, también existen peligros potenciales que enfrentan estas organizaciones, ella dijo.
"No consideran los riesgos que asumimos como nueva organización", dijo Mesa, "ni el tiempo y los recursos que invertimos en esto para garantizar que los trabajadores estén seguros en Spokane".
Mesa también cree que esos agujeros en la red de seguridad al igual que la intolerancia contra grupos inmigrantes permiten a las empresas explotar ese grupo de trabajadores.
“Tenemos mucha información alarmista y xenófobas sobre los inmigrantes en esta comunidad”, dijo Mesa. "Aceptan su mano de obra, pero no quieren a la gente aquí".